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Una roca con ojos de plástico

  • Cristian Villanueva
  • 20 feb 2025
  • 5 min de lectura

Actualizado: 23 feb 2025

Gordito, no seas malito

20 de febrero, 2025


Es interesante cómo un simple objeto como los ojitos de plástico puede obtener un significado tan grande casi de la noche a la mañana, así como el dibujo de un fantasma con lentes puede llevar consigo una historia tan compleja. 


Cosas simples, cosas mundanas, pero con un significado tremendamente profundo, de eso quiero hablar esta vez.


Soy Cristian sin H, y hoy quiero hablar sobre la más reciente obra de un dúo conocido como Los Daniels, no la banda, los directores. Una película relativamente reciente, sobre el multiverso, el absurdo, las donas de chocolate oscuro, los ojitos de plástico, los dedos de salchicha, el amor, y, sobre todo, el aprecio por las cosas simples de la vida. Me refiero por supuesto a Everything everywhere all at once.


Quizás la mayoría la conozca como esa película que arrasó en la temporada de premios del 2023, la película china que en realidad es gringa, que muchos creían que era de Marvel porque en las bolsas de películas pirata aparecía el logo de Marvel studios sobre el título de la película. Una obra maravillosa para muchos, pero para muchos otros, absurda, tediosa, y hasta estúpida. Y bueno, no los culpo, si alguien llega y me dice que ganó el Oscar una película en la que, en medio de una pelea, un tipo trata de meterse un trofeo en forma de plug por la cola para así recibir habilidades en combate, claro que no me lo creería. Es difícil de creer, pero sí, una película así marcó mi vida y la de miles de personas más. Ese estilo ridículo es como el sello personal de Daniel Kwan y Daniel Scheinert. Desde sus anteriores trabajos han demostrado su amor por la comedia, la comedia boba, a veces de pastelazo, y si le damos un vistazo a esta película y a uno de sus cortometrajes llamado “Interesting ball”, nos explican el por qué de tan peculiar decisión creativa.


Pero llegaremos a esa parte más tarde, porque debe haber algunos que se preguntan “Bueno, ¿y de qué trata esta película?, ya mucho bla bla”. la película nos cuenta la historia de una mujer llamada Evelyn, de nacionalidad china, pero viviendo en Estados unidos, dueña de una lavandería, casada con un hombre llamado Waymond, que, en palabras de la propia Evelyn, es un hombre débil y tonto. Y si esto no fuera suficiente, tiene una relación complicada con su hija, que apenas atravesó la adolescencia. Ninguna de las dos parece entender a la otra. Son demasiadas cosas, pero ahí no acaba. Justo el día que el padre de Evelyn, un viejito ya casi senil, llega a casa de los protagonistas después de un intenso viaje, Evelyn debe ir a declarar sus impuestos, y si, debe MUCHO dinero, en un día de trabajo ya de por sí intenso con clientes molestos. Son demasiadas cosas ocurriendo al mismo tiempo, pero una vez más, todavía no acaba aquí. En el momento en que Evelyn debe poner más atención mientras la auditora la regaña, nuestra protagonista es interceptada por una versión de otro universo de su esposo, diciéndole que todos los universos están en peligro, y ella es la única esperanza para combatir este gigantesco mal, Jobu Tupaki, que, por cierto, es su propia hija con super poderes, pero de un universo alterno.


¿Sientes que necesitas un respiro? ¿Que debes procesar la información? Pues es lo que nuestra protagonista trata de hacer en todo el primer acto de la película, ahora entiendes el título, ¿no? “Todo en todas partes al mismo tiempo”.


Y con esa carga de estrés, Evelyn empieza su aventura, utilizando unos audífonos que transportan su conciencia a otros universos para recibir habilidades nuevas, como Kung-fu, canto, meñiques super fuertes, cosas esenciales en la vida de cualquiera. 


Hasta este punto, más o menos la primera mitad, la película parece ser una comedia de acción, con peleas deslumbrantes, efectos especiales prácticos, soniditos y colorsitos, pero es en la segunda mitad donde las cosas cambian, cuando Evelyn logra estar en todas partes. Ahora, puede entender a su hija, a Jobu Tupaki. Ella ha estado en todas partes al mismo tiempo, lo ha vivido, lo ha sentido todo, cada vida, cada universo, cada posibilidad diferente, buscando una respuesta al sentido de la vida. Pero, ¿qué más puedes hacer cuando ya lo viviste todo? ¿Cómo debe ser el vacío gigante al darte cuenta de que la vida no tiene ningún significado? Somos diminutos, insignificantes, y un día nos vamos a morir. ¿Entonces? ¿Para qué seguir si nada importa? ¿Para qué darle importancia a lo que no tiene importancia? Es por eso que Jobu, al ser prácticamente indestructible y todo poderosa, crea una dona gigante, que funciona como un hoyo negro, absorbiendo todo a su paso, y mandándolo a la nada. Evelyn, al principio, casi se deja convencer, por un momento tira la toalla, y decide ya no seguir. Pero luego, aparece Waymond, su esposo. No el Waymond fuerte y seguro de sí mismo del otro universo, hablo del Waymond flaquito y tímido del universo principal. Él pide por favor, que la pelea termine, que dejen de lastimarse los unos a los otros. Voltea a ver a Evelyn, y con la voz rota le dice “Por favor, sé gentil, especialmente cuando no sabemos qué está pasando”. Evelyn se detiene por un momento, toma la mano de su esposo, y recuerda todo lo vivido. Cuando abrieron la lavandería, cuando su hija nació, cuando veían la televisión juntos, cuando le pegaba ojos de plástico a la ropa solo porque se veía más divertido. Waymond nunca fue débil, de hecho, era bastante fuerte, al mantenerse firme aún cuando la vida lo derribaba, esa es su forma de pelear.


Ahí, Evelyn descubre algo importante. Sí, nada tiene sentido, Jobu tenía razón en eso, nada importa, pero entonces, si nada importa, ¿para qué preocuparse? ¿por qué nos lamentamos si nada importa? La vida es corta, en algún momento termina. Quizás no hay un objetivo claro, solo cachitos cortos en los que la vida parece tener sentido, cuando reímos, cuando jugamos, cuando cantamos, cuando lloramos, cuando comemos algo rico, cuando abrazamos a alguien, cuando nuestra mamá dice que nos quiere, cuando un amigo o amiga dice que nos entiende, y te invita a jugar videojuegos, o a caminar por ahí, a donde sea. Si la vida termina pronto, entonces hay que saborear con detenimiento cada momento, vivir cada segundo. No se trata de si logras alcanzar un objetivo o no, si lo haces, está más que perfecto, pero hay mucho más que podemos abrazar y atesorar, y muchas veces, eso viene en empaques pequeños.


Regresando con los Daniels, ellos creen que el ser humano vive en un total absurdo, una serie de cosas sin sentido, que nos hacen perder el tiempo tratando de buscarles un significado. Por eso amo tanto su cine, tanto películas como videos musicales, porque es como si te abrazaran, y te dijeran “Todo es una estupidez, ríete y disfruta”.


Evelyn, en uno de los tantos universos, toma la forma de una roca, no hay nada ahí mas que montañas, tierra y rocas.


Decide que no hay reglas, y de un momento a otro, tiene ojitos de plástico pegados.


Ahora puede moverse, ahora puede alcanzar a su hija. 


Soy Cristian sin H, y soy una roca con ojos de plástico que ahora puede moverse.


Cristian "sin H" Villanueva

 
 
 

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