“Gracias por acompañarme entre líneas”
- ANGEL ALBERTO MENDOZA HERNANDEZ
- 15 may 2025
- 4 Min. de lectura
UNIVERSOS DE TINTA
14 mayo, 2025
No recuerdo exactamente qué día decidí abrir esta sección de columnas, pero sí recuerdo perfectamente cómo me sentía: con el corazón lleno de historias que no podía quedarme solo para mí. Necesitaba compartirlas. Necesitaba escribir sobre los libros que me rompieron, los que me hicieron creer otra vez en el amor, los que me sacaron lágrimas o carcajadas en medio del caos de la vida diaria.
Es curioso cómo los libros se vuelven parte de nuestra biografía emocional. Yo no solo recuerdo qué libros he leído. Recuerdo en qué etapa de mi vida lo hice, qué estaba sintiendo, e incluso qué necesitaba. Este lugar nació desde ese lugar íntimo donde la lect
ura y la vida se entrelazan. Y ahora que ha llegado el momento de decir adiós a este espacio, quiero dejar una última entrada que celebre eso: el amor por los libros y todo lo que han significado para mí.
Durante estos meses compartí 15 columnas. Algunas fueron reseñas, otras fueron reflexiones disfrazadas de opinión. En todas puse una parte de mí. Escribí sobre Érase una vez un corazón roto, una historia que llegó a mí gracias a uno de mis lectores y que me recordó por qué amamos la fantasía: porque es donde todo es posible, incluso cuando el corazón está roto. Hablé también de Perfectos mentirosos, esa bilogía que salió de Wattpad y que me sorprendió con sus giros de trama, sus personajes complejos y su capacidad de engancharme como pocos libros lo han hecho últimamente. Me lo leí en dos días.
Y claro, no podía dejar de mencionar Cadáver exquisito de Agustina Bazterrica. Uno de los libros más duros que he leído. Me marcó profundamente por cómo retrata la violencia sistemática, la alienación, y la forma en que una sociedad puede moldear al ser humano hasta convertirlo en un engranaje de algo brutal. Me hizo pensar, cuestionar, y recordar que a veces la literatura también está para incomodar. Al igual que otras distopías como lo fueron: el cuento de la criada o los juegos del hambre.
También me sumergí en historias con un tono completamente distinto, como Los siete maridos de Evelyn Hugo, una novela que me fascinó por su protagonista imperfecta, por la manera en que muestra lo que es ser mujer, bisexual y ambiciosa en un mundo que no perdona ninguna de esas cosas. Lo mismo me pasó con La Canción de Aquiles de Madeline Miller y Rojo, blanco y sangre azul de Casey McQuiston, una historia que compré por casualidad y que terminó llenándome de ternura. Ese tipo de novelas que, más allá del romance, te recuerdan que el amor también puede ser político, revolucionario y liberador.
Pero más allá de los títulos, lo que une todas estas columnas es mi amor por los libros. Soy lector. Y ser lector, para mí, es mucho más que un pasatiempo. Es un acto de supervivencia. En los días grises, en los momentos de angustia, cuando la realidad se vuelve demasiado pesada, los libros han sido mi refugio. Son la ventana por la que me asomo a otros mundos, y también el espejo en el que a veces me descubro reflejado.
Soy lector. Pero también soy escritor. Escribo porque necesito contar historias. Porque hay algo dentro de mí que no se calma si no lo dejó salir en forma de palabras. Ser escritor es un camino solitario, a veces frustrante y lleno de dudas. Pero cuando alguien te dice que se sintió acompañado por lo que escribiste, que encontró una historia gracias a ti, o simplemente que leyó tu columna con una sonrisa… entonces todo vale la pena.
Este espacio me dio eso: la posibilidad de conectar. Con lectores, con otros soñadores, con personas que, como yo, han encontrado en los libros una forma de resistir. Y por eso estoy agradecido. Porque me leyeron. Porque confiaron en mi voz. Porque se tomaron el tiempo de entrar a este rincón y dejarse llevar por mis palabras.
Hoy cierro este ciclo. No porque haya perdido el amor por los libros eso jamás, sino porque siento que es hora de dedicarme por completo a escribir los míos. Quiero llevar todo lo que he aprendido como lector a mis propias historias. Quiero crear personajes que se sientan vivos, mundos que conmuevan y frases que se queden flotando en la mente del lector mucho después de cerrar el libro.
Este no es un adiós definitivo. Me voy de este blog, sí, pero seguiré escribiendo. En otro formato, en otras plataformas, en mis propios libros. Porque las historias siguen. Y mientras haya alguien dispuesto a leerlas, seguirán teniendo sentido.
Gracias. De verdad. A quienes me leyeron, me recomendaron y me escribieron. Gracias por acompañarme entre líneas, por ser parte de este viaje. Si alguna vez necesitan una recomendación no duden en escribirme, yo siempre tendré algo nuevo que recomendar para esos días en los que se necesita escapar de nuestra propia realidad.
Y como escribió una vez Taylor Jenkins Reid en labios de Evelyn Hugo: “Haz lo que tengas que hacer para que la historia sea tuya.”
Yo lo estoy haciendo.
Con todo mi cariño, Angel MH
Nos leemos pronto



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