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TRACK FANTASMA: Perdió la música, ganó «El Mal»

  • Ernesto Ávila
  • 5 mar 2025
  • 2 Min. de lectura

Por: Ernesto Ávila


Al Otro Lado del Río, del cantautor uruguayo Jorge Drexler, fue la última canción en español en ganar el Premio Oscar a Mejor Canción Original en 2005. Ahora, veinte años después, la siguiente pieza en poner en el radar de Hollywood la música en lengua española es una composición escrita por dos francoparlantes. Y pese que Track Fantasma surgió con el propósito de defender aquellas composiciones que muchas veces se cree carecen de elementos musicales sofisticados, en esta ocasión analizaremos lo que pasó de alto La Academia con tal de galardonar a una de las películas más controversiales y en la opinión de quien escribe, de las más ofensivas de los últimos años: Emilia Pérez


El Mal, interpretada por Zoe Saldaña, forma parte del soundtrack original de la película protagonizada por Karla Sofía Gascón y dirigida por Jacques Audiard. Una de las críticas hacia este filme es la desconexión lingüística y cultural percibida entre el español utilizado en el guion y la capacidad del reparto de interpretarlo de manera natural, razón por la cual, la música también se ve afectada. 


Al ser un musical, Emilia Pérez utiliza la música no solo como un elemento ambiental sino también narrativo, es decir, la música es parte del mensaje que la película quiere transmitir, por ello, la composición de las intervenciones musicales debe ser precisa y efectiva. Audiard dejó esta tarea en manos de Clément Ducol, un multiinstrumentista y compositor francés; y de la cantante parisina Camille, conocida también por ser la voz en la canción Le Festin, de la película animada Ratatouille. Ducol y Camille son hablantes de francés y por ello, componen y piensan en esta lengua y es reflejado en las líneas melódicas de la voz. No parece llevar un patrón rítmico que acentúe naturalmente las palabras o las ordene de una manera cantable y entendible, tampoco tiene recursos literarios y musicales comunes del español como las cacofonías y la estructura de las rimas es difícil de identificar. 


Por otro lado, la producción musical, combina elementos del rock y el hip hop, que parecen funcionar entre sí - y en realidad lo hacen -, sin embargo, son elementos muy estáticos, que pierden la atención del oyente fácilmente y se vuelven repetitivos para antes de la entrada del segundo coro. 


Finalmente, si quisiéramos analizar el discurso en la letra, podríamos resumir todos los puntos anteriores e incluso, englobar este largometraje en la siguiente reseña: un  muy mal logrado retrato de una cultura desde una mirada ajena y absurda, que no busca entenderla a través de lo artístico sino estigmatizarla, hecho por el cual, pierde el derecho a ser llamada una obra de arte.



 
 
 

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