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¿NO QUE NO TEGUSTABA CUIN?

  • Cristian Villanueva
  • 10 feb 2025
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 12 feb 2025

GORDITO, NO SEAS MALITO

10 de febrero, 2025


Es raro para mí hablar de este grupo musical. Mi plan original era hacer esta columna sobre

una de mis películas favoritas de una forma acá bien filosófica, pero antes de llegar ahí, decidí que tengo que sacar algo que ha estado reapareciendo en mi alma estas últimas semanas.


Soy Cristian sin H, y esta vez quiero contarte sobre una de las últimas canciones de la banda Queen, la increíble “The show must go on”. Pero no profundizaré tanto en el super famoso y talentoso Freddie Mercury. Hoy, prefiero hablarte sobre otro gran hombre igual de talentoso: Erik Nicolás Diaz.


La historia de The show must go on es ya bastante conocida, pero, para quien no la sepa, es una rola que aparece en el álbum Innuendo, en el año de 1991. Dicha canción fue escrita por Brian May, y para este momento, la enfermedad de Freddie Mercury ya estaba muy avanzada, apenas y podía mantenerse en pie, no podía estar más de dos horas grabando, y aún así, cantó de manera espectacular esta dolorosa y a la vez esperanzadora canción, que como ya sabemos, es una especie de carta de despedida.


La canción por sí sola es épica, se escucha gigante, con sintetizadores imitando a toda una orquesta, coros casi angelicales respaldando la desgarradora voz de Mercury. Leí por ahí un comentario que me encantó: “Podemos escuchar a Brian May llorando a través de su guitarra”, y no puedo estar más de acuerdo. Una vez que conoces cómo terminó la historia de Mercury, es imposible no sentir tu piel enchinándose, junto con un nudo en la garganta.


Soy Cristian sin H, y la gente que sabe que mi nombre no lleva H también sabe que a mí casi no me gusta Queen. ¿Entonces? ¿Por qué decidí hablar de esta canción tan pronto?


Mi hermana, Celene con C y no con S, lleva más de 10 años estudiando canto, al punto que ya hasta es maestra. En sus clases de canto conoció a Erik Nicolás, quien al poco tiempo se volvería mi cuñado. Hablamos de que fue parte de mi familia desde que tengo 11 años, lo conocí cuando yo iba en primaria, hasta nos ayudó a organizar la comidita que me hicieron cuando la terminé.


En el 2019, mi hermana y Erik, ahora como esposos, se unen a una banda tributo a Queen, ambos como cantantes. Tocaban en restaurantes y teatros, y cuando llegaban a mi casa, era escuchar Queen TODO el tiempo, a TODO volumen. No porque ellos quisieran, sino porque estaban ensayando. Que si el coro de Bohemian Rhapsody, que si el coro del “Sombari tulob”, ya al punto que Queen me estaba dejando de gustar.


Pero la canción favorita de ambos era la ya mencionada “The show must go on”. Si mal no recuerdo, ellos siempre quisieron cantar esta canción en la banda, pero nunca la pusieron en el repertorio.


Entonces llegó la pandemia, la banda ya no pudo continuar. Años después, mi mamá se ve tan angustiada hablando por teléfono, y con un tono de voz que nunca me ha gustado, me dice que probablemente Erik tenga cancer. Pasan las semanas, ese “probablemente” se convierte en un hecho, y aunque lo trataron de evitar, Erik tuvo que ir a las quimioterapias. Ya no sé cómo seguir escribiendo. Un día me dicen que ni mi hermana, ni mi mamá, ni mi abue pueden quedarse con él en el hospital, tuve que ir yo a hacer guardia en el hospital por primera vez en mi vida, y así fue unas cuantas veces más, cuando Erik debía dejar su casa por unos días.


Lo hacía porque debía hacerlo, pero no me gustaba nada ir a quedarme ahí, era deprimente y demasiado agotador, física y emocionalmente. Pero llegué a las ocho de la noche, hacía mucho frío, y el hospital, a pesar de ser bastante grande, siempre estaba vacío, silencioso, con una vibra tan melancólica. Subí hasta el último piso, di mi credencial, y caminé por los pasillos hasta encontrar la cama de Erik, un lugar con cortinas color beige, sábanas verdes, y luces cálidas. Me senté en la silla al lado de su cama, llevé un libro, y a quién engaño, obviamente nunca lo leí. No tenía ni idea de qué decir, solo preguntar qué necesitaba. Las luces de afuera estaban encendidas, pero en nuestra cortina decidimos apagarla para que pudiera descansar. No supe cómo reaccionar cuando me enseñó que solo con tocar su cabello ya se le caía, quisiera no estar en silencio por 12 horas, poder platicar de algo, y no solo decir “¿qué necesitas?”, pero lo que necesita es descansar. Está bien, te dejo descansar.


Traté de hacer cualquier otra cosa, ver algún video con los audífonos puestos o algo así. Erik solo puso su celular al lado, y escuchaba música porque él amaba la música. En eso, recuerdo que reconocí una de las canciones, era The show Must go on de Queen. No se lo dije, pero en ese momento me quité los audífonos, y escuché la canción con él. Me quedé callado, ahora solo necesita descansar. No sé si apareció la canción porque estaba en su lista, o si el decidió ponerla, pero lo vi en ese momento, tratando de dormir, con la poderosa voz de un artista que sabía exactamente cómo se sentía.


He estado pensando en eso, en el collar que me regaló la última vez que lo vi en su casa, en las veces que me dijo que me quería, que el día que lo conocí yo andaba repitiendo el video de Huevocartoon de la cena de navidad, cuando nos acompañó a mi hermana y a mí al concierto de los que hacían las canciones de Sonic, pienso en puras cosas buenas, que me hacen sentir feliz de que mi hermana tuvo a la mejor compañía por 10 años. Ahora me llega el recuerdo de esa vez en el hospital. Así quiero recordarlo siempre, en paz, con ganas de levantarse, con la fuerza de voluntad que lo caracterizaba. Toda la letra de la canción lo representa, pero decido terminar esto con el cacho de la canción cuando está a punto de terminar:


“Mi alma está pintada como las alas de las mariposas, los cuentos de hadas de ayer crecen, pero jamás mueren. Puedo volar, amigos míos. El show debe continuar. Lo enfrentaré con una sonrisa, jamás voy a ceder con el show".


Cristian, sin H, Villanueva

”.

 
 
 

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