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Los monstruos comen futbol.

  • Carlo Clavellina
  • 9 abr 2025
  • 2 Min. de lectura

En el punto.

El pasado sábado, el Pachuca enfrentó al Club América en la cancha del Estadio Hidalgo, en un duelo donde, como ya es costumbre en nuestro futbol nacional, los tuzos superaron a los azulcremas y rompieron con el buen paso que llevaban los tricampeones en el torneo. Esa no fue la nota, ya es costumbre, lo que realmente llamó la atención fue la falta de transmisión del partido en cualquier canal, plataforma o servicio.


El presidente del Pachuca alega y se defiende diciendo que el juez prohibió la entrada de cualquier cámara de televisión al estadio, por ello decidió que no hubiera ningún tipo de trasmisión, ni para México o Estados Unidos. Si hablamos de lo que denota, es un claro berrinche de un dueño que enfrenta una pelea directa con el resto de la liga, originado por el tema del fondo de inversión que los norteamericanos quieren hacer con nuestro futbol, aunado al hecho de la injusticia y privatización que el balón mexicano ha sufrido.


Y lo peor de todo, es que los culpables de ese problema somos nosotros, los mismos aficionados al futbol. Recuerdo los viejos tiempos, cuando los partidos de la Liga MX pasaban únicamente por el duopolio formado por Televisa y TV Azteca, donde el gigante de la comunicación latinoamericana designaba y mandaba los costos de los contratos de transmisión, los horarios, patrocinios y el otro, solo callaba y se ajustaba, hasta que, con la rebelión del histórico León, Fox Sports entró en el juego, rompieron “la ley” no escrita de la televisión y los equipos se vieron, por primera vez, libres de elegir por donde ser vistos.


La cuestión es que la pandemia, muchos años después, nos trajo el servicio de streaming, donde vía internet, las ganancias eran mucho más deliciosas. Los equipos quisieron parte de ese pastel, más aún para recuperar las perdidas que dejó el cierre de los estadios. El problema, es que, con la pérdida del descenso, de las copas internacionales de prestigio como la Libertadores o Sudamericana, el exceso de extranjeros, etc., el producto ha decaído tanto, que los partidos hoy en día no se pueden ni comparar con las viejas épocas.


 Y ahora, nos cobran cada centavo para poder seguir exprimiendo el negocio del futbol, incluido todo lo referente a los de las transmisiones. Pero nosotros, los aficionados, seguimos gastando y contratando los servicios de streaming para ver un futbol que ya solo es la sombra con el que crecimos, alimentando más y más el monstruo que consume nuestro futbol.


Por Carlo Clavellina.



 
 
 

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