Las mujeres no juegan mal al futbol, simplemente no saben.
- Carlo Clavellina
- 4 feb 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 23 feb 2025
Desde hace un tiempo, ha surgido el debate acerca de la brecha que existe entre el futbol varonil y femenil. A nivel profesional, puede discutirse, pero c. Admitámoslo, los partidos femeniles en las canchas del vecindario, suelen ser bastante pobres en calidad futbolística a comparación de los varoniles. Pero no, no es lo que usted está pensando, la razón es ajena a una diferencia física o de aptitudes, simplemente es que ellas no saben jugar, no se les enseña.
Y con enseñar, no me refiero a entrar a una academia o un equipo formativo, sino al simple hecho de la práctica, de jugar al futbol en sí. A diferencia de los hombres, a las mujeres no se les impone socialmente la necesidad de aprender a jugar futbol. No se les regala un balón en su cumpleaños, no se les pone la playera de los Pumas desde que estaban en la cuna y mucho menos, se les lleva al estadio como un evento familiar casi tan importante como una graduación, en donde hasta “bautizos” de cerveza que no huele a cerveza ocurren. A ellas, una cocinita, un bebé de plástico y a jugar a ser “mujer”.
Durante la escuela, cuando el niño socializa, lo hace jugando al futbol. Todos los días juega en el receso, en medio de la única cancha de la escuela, donde un amigo le explica que el balón no debe atacarse con la punta, que el pecho se ahueca al recibir un pase por aire o le recomienda jugadores y equipos a los que seguir; recuerdo incluso que mi primer grupo de amigos en la primaria, se formó por el equipo de futbol que siempre armábamos en las retas del receso, y a quien no quería jugar, es porque era “jotito”, aunque no sabíamos que significaba en realidad. Las niñas, por su parte, recorren las periferias de la cancha y se exponen a un balonazo tumba ideas, pero pocas son las que pueden jugar. En educación física, la regla es simple: hombres futbol, y mujeres basquetbol o cualquier otra cosa que se inventen. En ese caso ¿cómo pueden aprender?
Incluso, en el aspecto profesional, el tiempo que las mujeres llevan jugando formalmente en México, es de nueve años, contra ochenta y un años de los hombres. Claramente, la calidad del futbol va a ser diferente, pues al estar en sus inicios, el futbol femenil aún no desarrolla esa “mística”, esa historia y esa cultura futbolística.
Lo que quiero decir con todo este palabreo, es que no podemos atribuir la diferencia futbolística entre hombres y mujeres a un simple hecho físico, a las aptitudes “naturales”. En ese caso… ¿no ayudarían más las piernas firmes de una mujer, o sus fortalecidos glúteos? La razón, debe de ser vista más allá, pues implica también varias cuestiones sociales, que subconscientemente les indican a las mujeres que no deben jugar futbol, que no es “cosa de niñas”. Y eso, si me lo preguntan, no debe de caber en el deporte más hermoso que pueda existir.
Escrito por Carlo Clavellina.



Comentarios