Gordito, no seas malito
- Cristian Villanueva
- 4 feb 2025
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 23 feb 2025
Cristian, sin H
3 de febrero, 2025
El 28 de febrero del 2024 apareció en mi inicio de YouTube un video común y corriente de dos minutos con trece segundos. Mi yo de ese entonces lo vio con admiración, moría de ganas por saber qué sucedió después, la expectativa que un simple tráiler de una película dejó en mí era algo que no había sentido en años. Pero me obligaba a no sentir tanta emoción, tal vez no iba a ser tan buena como se veía en el tráiler, y quizás esa fue la mejor decisión, porque si hubiera sabido el nivel de impacto que esa película le provocaría a mi disfuncional, extraño, ridículo, estresante, chillón, ingenuo, menso, sonso y muy probablemente neurodivergente cerebro, se habría arruinado la sorpresa que me tenían preparada.
El nombre que me pusieron es Cristian, sin H, así como mi hermana es Celene con C y no con S. Vengo a apoderarme de tus próximos minutos de vida para que logres entender mi sentir con las obras de arte que me han marcado a lo largo de toda mi vida, y así será semana con semana. En esta ocasión, he decidido echar toda la carne al asador, y hablaré de mi más reciente hiper fijación, “Vi el brillo del televisor”, la película que se adueñó de mi cordura.
La historia nos cuenta sobre dos adolescentes, Owen y Maddie, obsesionados por un programa de televisión llamado “El rosa opaco”, un show estilo Buffy la caza vampiros, ¿Le temes a la oscuridad?, Alebrijes y Rebujos, ya se la saben, ese tipo de programas noventeros fantasiosos, donde dos chicas llamadas Isabelle y Tara se madrean a un pobre estudiante disfrazado y egresado de casa azul cada semana. Owen es un chico tímido, de voz suavecita, mientras que Maddie tiene una voz grave, y cada que ocurre un salto temporal, aparece con un nuevo look en su cabello, es el tipo de morra que me gustaría ser.
Aguanten, ¿dije “el tipo de morra que me gustaría ser”?
Owen va a casa de Maddie a ver dicho programa, ya que cada capítulo se transmite a las 10:30 de la noche, y es regla en casa de Owen dormir a las 10. Cuando Owen no puede ir a casa de Maddie, ella le regala cintas en VHS de cada capítulo. Pasan dos años, Owen está acostado en el sótano de Maddie a punto de dormir, después de ver el nuevo capítulo. Maddie, sentada en las escaleras y sosteniendo una pluma rosa, dice que no soporta vivir ahí, que quiere escaparse o terminará muriendo. “Si te vas de aquí, ¿entonces con quién veré El rosa opaco?”. Pinche Owen.
Maddie, después de escuchar eso, se acerca a Owen, y dibuja arriba de su espalda un pequeño fantasmita rosa con gafas, el mismo que tienen las protagonistas del programa como tatuaje, y que les permite comunicarse telepáticamente. ¿Cómo algo tan simple puede ser tan significativo?
A la semana siguiente, Maddie es reportada como desaparecida, y al mismo tiempo, el programa de “El rosa opaco” es cancelado. El plan original era que Maddie y Owen escaparan juntos, pero Owen se arrepintió, ¿cómo podría dejar su vida atrás? Todo lo que conoce, toda su realidad.
Me encantaría seguir contándote lo que pasó después, pero tengo la esperanza de que, las personas que no la hayan visto aún, le den una oportunidad.
Ahora quisiera explicar, ¿por qué una película así me impactó tanto? Ok, quizás la historia para algunos sea extraña, para otros, intrigante. En mi caso, el tráiler me llamó por sus colores, sus efectos especiales, su música hipnótica, y a pesar de que sí hay todo eso en la película, fueron sus metáforas y mensajes los que me hicieron llorar dos veces la primera vez que la vi.
Owen está perdido, viviendo en un mundo en el que no pertenece, en un cuerpo que no es el suyo. El programa de Televisión lo llama, él sabe en el fondo que su nombre no es Owen, sino Isabelle, él sabe que pertenece ahí, en la televisión, en ese mundo colorido de fantasía. Pero esa voz te dice “Solo es eso, fantasía”, ¿cómo vas a dejar atrás a tu familia, tu casa, la vida que conoces? Nada de eso es real, solo es un programa de televisión. Ahora recordemos que Maddie dijo casi al inicio “Si me quedo aquí, terminaré muerta”. Maddie desapareció, y probablemente tenía razón, ambos pertenecen ahí. Owen está muriendo, Owen no puede respirar, Owen está muriendo.
Esta película fue hecha para esas personas que nacieron en el cuerpo incorrecto, en el mundo incorrecto, que sienten que el tiempo dejó de funcionar. Pero yo constantemente pienso desde que la vi, ¿y si realmente la hicieron para mí? ¿Y si es una forma de decirme “Regresa al mundo al que perteneces”?
El nombre que me pusieron es Cristian, sin H, y fui cautivado por el brillo rosa de mi televisión cuando vi esta película. Desde que vi el tráiler, no pude dejar de pensar en que algo me llamaba, algo me pedía que la viera. Fue como ver un espejo, Owen y Maddie se obsesionaron con un programa de televisión y sus protagonistas, yo me obsesioné con la película que ellos protagonizan.
Ya no quiero sentir que me estoy muriendo, ya no quiero estar frente al espejo y pensar que nunca me conocí realmente. No quiero ser Owen, quiero ser Maddie, abrir mi pecho con un cuter y ver que ahí dentro hay una luz color rosa pidiendo a gritos salir para poder respirar un poco. No quiero ser Cristian sin H, quiero ser Maru, o quizás, para no perder las iniciales iguales a las de mi hermana, otro nombre que empiece con la letra C.
Quiero enterrarme vivo, recordar que la palabra correcta es “Viva”, dejar de sentir tanto frío, pedir ayuda, y que cuando abran la caja, yo ya no sea la mentira que me tocó vivir, que el mundo sea colorido, que los animales hablen, y quiero ver ahí a Isabelle y Tara, porque así sabré que Owen por fin se reencontró con Maddie.
Quiero seguir esa luz, esa luz que vi por primera vez como una chispa el 28 de febrero de 2024, y que finalmente vi en todo su esplendor en la televisión de mi casa.
Tengo miedo de seguirla, sí, pero lo haré poco a poco, hasta perderle miedo. Me hace sentir bien saber que no hay prisa y puedo ir a mi ritmo, porque esa luz constantemente me dice al corazón “Todavía hay tiempo”.
Cristian Villanueva




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