Golden State Warriors
- Karla Muñoz
- 13 mar 2025
- 2 Min. de lectura
El Quinto Cuarto
Escrito por: Karla Muñoz
Si hay un equipo en la NBA que despierta pasiones, son los Golden State Warriors. Y si hay un jugador que sigue redefiniendo el baloncesto moderno, ese es Stephen Curry. Hablemos de esto, porque sé que muchos tienen opiniones encontradas sobre el equipo, pero una cosa es innegable: los Warriors sin Curry no son lo mismo.
Para los fieles seguidores de Golden State, este equipo es una montaña rusa emocional. Un día pueden parecer imparables con su dinámica de pases, su juego rápido y su lluvia de triples; al siguiente, pueden ser un desastre total, perdiendo balones tontos y fallando tiros abiertos. Pero si algo mantiene a este equipo con vida y siempre en el radar de los contendientes es la presencia de Curry.
Lo de Steph ya no es humano. A sus 35 años, sigue jugando con la energía de un novato y la inteligencia de un veterano. Es un tirador letal, sí, pero también es un líder en toda la extensión de la palabra. Cuando la situación se complica, es quien saca la varita mágica y convierte un partido que parece perdido en un show que deja con la boca abierta hasta al más hater.
Eso sí, el equipo a su alrededor ya no es lo que era. Draymond Green sigue siendo el motor defensivo y el encargado de prender fuego al rival (y a veces a su propio equipo), pero sus expulsiones y su temperamento a veces pesan más que su impacto en la cancha. Klay Thompson, el otro Splash Brother, sigue teniendo destellos de su antigua gloria, pero la inconsistencia lo persigue. Y luego está el tema de los jóvenes: Kuminga, Moody y Podziemski tienen talento, pero la pregunta sigue siendo si podrán asumir el relevo cuando Curry ya no pueda cargar con todo.
Los Warriors están en una etapa extraña. No son el super equipo imparable de hace unos años, pero tampoco son un equipo en reconstrucción. Están en un limbo donde todo depende de qué tan lejos los pueda llevar Curry. Y si algo hemos aprendido en la última década es que con Steph en cancha, todo es posible.
Los detractores dirán que su era ya pasó, que los Warriors no tienen suficiente profundidad o que su defensa ya no es lo que era. Puede que tengan razón en algunos puntos, pero lo cierto es que mientras Curry esté sano y enchufado, este equipo nunca se puede descartar.
Así que, amigos, disfrutemos lo que nos queda de Steph Curry en su máxima expresión. Quizás los Warriors ya no sean los dueños absolutos de la NBA, pero siguen siendo un espectáculo que no nos podemos perder. Y cuando vean a Curry lanzar un triple imposible con dos defensores encima y celebrar antes de que el balón toque la red, recuerden que estamos viendo a uno de los más grandes de todos los tiempos.
Nos vemos en el siguiente cuarto.



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