En el punto: Sobre campeones mundiales
- Carlo Clavellina
- 11 mar 2025
- 2 Min. de lectura
Por Carlo Clavellina
Dicen los de antaño que México es para el boxeo lo que Brasil para el futbol, cosa que es muy cierta hablando en números, pues somos el segundo país con más campeones del mundo en la historia, poseemos nombres tan grandes como el de Julio César Chávez, que para la historia del deporte es una figura monumental, y hemos hecho del boxeo una parte importante de nuestra identidad que bien daría para explicarla en otra columna. Sin embargo, la disminución de aficionados a este deporte, tanto dentro y fuera del país, es evidente, pues cada vez menos personas se sientan los sábados o viernes por la noche a ver el box por la televisión, y una de las principales razones, al menos a mi parecer, es que existen demasiados nombres, pero pocos hombres para seguir en el boxeo o, dicho con otras palabras, hay un exceso de campeones.
En el mundo del boxeo, existen cuatro principales organismos que se dedican a regular el deporte de manera internacional: la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), la Federación Internacional de Boxeo (FIB) y la Organización Mundial de Boxeo (OMB). Cada una cuenta con sus propias categorías y campeones mundiales de la misma, y ya desde aquí tenemos problemas.
Que existan estos cuatro organismos, quiere decir que, por lo menos, cuatro boxeadores y boxeadoras que pueden decirse campeones del mundo. Esto ya es un exceso que puede confundir a quienes no son aficionados completos a este deporte, pero es peor porque cada organismo tiene “campeonatos prospecto”, títulos como el “Mundial Juvenil” en el CMB, que se les otorga a los boxeadores que están siendo proyectados por las promotoras para ser futuras estrellas.
Y no habría demasiado problema con la existencia de tantas organizaciones si las unificaciones de títulos fueran obligadas, es decir, que los cuatro campeones se enfrentaran entre sí para definir al verdadero señor de la categoría a nivel mundial, tal como lo hizo Inoue, el Canelo y todos los pocos nombres grandes que aún se escuchan en el boxeo. Sin embargo, la palabra “campeón mundial” conlleva consigo muchas implicaciones comerciales, lo que hace que aquellos tengan ingresos millonarios entre pelea y patrocinadores, por lo que arriesgar el título con otro campeón del mundo, significa arriesgar la propia marca comercial para hacer crecer a otra ajena en caso de perder y eso lleva al peleador a pensarlo dos veces antes de aceptar ese tipo de peleas.
Y entonces nos colocamos frente a un escenario donde los boxeadores campeones del mundo se rehúsan a conquistar otros por miedos comerciales, y a las personas promedio sin poder mencionar al menos dos o tres nombres importantes en el boxeo, porque hay demasiada paja en los récords. Y si bien, este no es el principal causante de la disminución de aficionados al boxeo, si podría ser una gran causal.



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