top of page
Buscar

En el punto: El que no arriesga, no gana

  • Carlo Clavellina
  • 11 feb 2025
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 12 feb 2025

Escrito por Carlo Clavellina

A finales del año pasado se comenzó a cocinar la idea de una posible pelea entre el monstruo japonés, Naoya Inoue y el mexicano David “Rey” Picasso. Ahora, después de que el nipón le pasó por encima en cuatro asaltos a Ye Joon Kim, el posible combate suena mucho más factible, dado que el mexicano es el retador número uno del Consejo Mundial de Boxeo. La cuestión en todo esto es si es el momento preciso para que Picasso acepte la pelea.


En el papel, el tiro parece más que justo y atractivo, pues el mexicano tiene una carrera profesional de treinta y un victorias (diecisiete por KO) y un empate, contra el récord perfecto de veintinueve victorias (veintiséis por la vía rápida) del campeón indiscutido japonés. La diferencia radica entonces, en la calidad de esas peleas. No quiero demeritar a ningún peleador, pero los nombres a los que Inoue a derrotado, opacan por mucho a los del mexicano. A penas con treinta y un años, Naoya es considerado ya el mejor boxeador japonés de la historia, tiene una velocidad sobrehumana, una fuerza brutal y una técnica tan pulcra que, al mirarlo, cualquiera queda impresionado por la calidad boxística del japonés. Sin mencionar que, al último peleador mexicano al que enfrentó, Luis “Pantera” Nery, lo derrotó en apenas seis asaltos.


La situación parece ser la trama perfecta de una película de Rocky, donde Picasso viene a interpretar el papel de víctima, de gladiador en desventaja, pero en mi opinión, debe de buscar la pelea. Primeramente, porque es el contendiente número uno del CMB y eso ya lo obliga, como hombre y boxeador, a buscarla, y en segunda, porque podría representar una gran oportunidad. Honestamente, no tiene nada por perder, nadie le reprochará nada si es derrotado por Inoue, ni tampoco se truncaría su carrera, pues es joven y le ocurriría algo similar a lo ocurrido a Canelo cuando enfrentó a Mayweather en su momento. Por otra parte, si llega a hacer un combate decente, ya no digamos ganar, sencillamente terminar la pelea parado, sería un impulso inimaginable a su prometedora carrera, sin mencionar la enorme cantidad de dinero que se llevaría, suficiente quizás para asegurar su futuro financiero por muchos años más.


En conclusión, es verdad que es demasiado pronto para Picasso el enfrentar a Inoue, la experiencia y habilidades de ambos tienen una diferencia abismal, sin embargo, es una de esas oportunidades que se dan solo una vez en la vida, una ruleta rusa donde, de no morir, el mundo para el mexicano cambiaría por completo, y las puertas del futuro se abrirían cuando diga solamente: yo peleé y sobreviví contra el monstruo japonés.



 
 
 

Comentarios


bottom of page