DÉJAME ESTAR CONTIGO: MÉXICO SABE HACER PELÍCULAS
- Armando Aguilar
- 25 feb 2025
- 2 Min. de lectura
¿Cómo conocí tu serie/película?
El pasado jueves tuve la oportunidad de ver una película la cuál deseaba disfrutar desde hace días, así que tuve la fortuna de admirar el trabajo de Isaac Cherem un mexicano que con su filme “Déjame estar contigo” nos muestra un cine hecho fielmente en México, que las pelis hechas en territorio azteca deben tener el corazón en cada toma, palabra y sonido, porque si no, genuinamente no es cine mexicano, nos trae la historia de Bruno interpretado por Askel Gómez un joven actor emergente y junto a él Andrea Sutton como Lucía, jóvenes que viven tragedias en su vida y en una caótica Ciudad de México se encuentran para enamorarse, para experimentar ese primer amor que no se olvida, una película que con el alma de jóvenes se deja enamorar, con un soundtrack totalmente hecho por mexicanos.
La película comienza con Bruno (Askel Gómez) siendo deportado de Estados Unidos por un crimen que le arruina la vida, por ende debe valerse por sí sólo en un país nuevo para él y en una CDMX que sólo un chilango conoce, hasta que se encuentra por azar del destino, una probabilidad mínima, con Lucía (Andrea Sutton) una chica con una enfermedad terminal que le enseñara que las desgracias en la vida no deben ser eso, sino un giro que debía tomar para aprender a vivir. El final parte el alma en todo sentido, pues acompañada de la canción de Kevin Kaarl “Te quiero tanto”, nos parte el corazón y alma, me dejo todos los créditos pensando en que el amor es parte de la vida y no hay que desaprovechar los amores de la vida, pues sólo son una vez en ella, que escuchemos el latido de quienes amamos, es de esas películas de amor que acarician el alma para destruir tu interior, una tragedia con la que debemos vivir y aunque suene que la historia la hemos escuchado mil veces, puedo asegurar que Isaac Cherem la cuenta muy distinto y hace que se sienta fresco en el cine mexicano, si no saben que ver, vayan a disfrutar y enamorarse de otra perspectiva de México y su alma social. La encuentran en cines.
Por Armando Aguilar Barragán



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