Compararse con otros en los 20’s: la peor trampa del síndrome del impostor
- Mirbill Valeria León Calderón
- 13 mar 2025
- 3 Min. de lectura
Crisis de los 20"s
Escrito por: Mirbill Valeria León Calderón
Hace poco vi a mi influencer favorita publicar en Instagram su nuevo trabajo soñado en Nueva York. Al día siguiente, otra subió fotos de su viaje por Europa, con un pie de foto que decía algo como “aquí, viviendo mi mejor vida”. Luego, alguien más compartió su aniversario de pareja con un mensaje súper romántico. Y yo… bueno, yo estaba en pijama a las tres de la tarde, tratando de no desmoronarme porque siento que no estoy haciendo lo suficiente con mi vida.
Si estás en tus 20’s y sientes que todos a tu alrededor avanzan más rápido que tú, bienvenida al club. Compararnos se ha vuelto una costumbre involuntaria, especialmente en la era de las redes sociales, donde el éxito ajeno parece gritarte en la cara que “deberías” estar logrando más. Y aquí es donde entra el temido síndrome del impostor, esa vocecita que te dice que no eres suficiente, que solo has tenido suerte y que en cualquier momento alguien descubrirá que no tienes idea de lo que estás haciendo.
¿Por qué nos pasa esto?
Los 20’s son una etapa caótica. Algunos ya tienen un trabajo estable y otros siguen buscando qué hacer con sus vidas. Algunos se casan y otros están en su era de “me quiero enamorar pero también estoy bien sola”. No hay una sola manera de vivir esta década, pero nos han hecho creer que deberíamos tener todo resuelto a cierta edad.
El problema es que el éxito no tiene un solo molde. No todos tenemos las mismas oportunidades, los mismos tiempos ni las mismas metas. Pero eso no impide que, en el fondo, sintamos que estamos quedándonos atrás.
Y el síndrome del impostor es el enemigo perfecto para hacernos creer que cualquier logro que tenemos es insuficiente. Nos convencemos de que si no estamos en el mismo nivel que los demás, entonces estamos fallando. Spoiler: no es así.
La trampa de las comparaciones
Compararnos con los demás es un juego que nunca vamos a ganar. Siempre habrá alguien con más dinero, más éxito, más viajes, más amigos, más estabilidad. Pero lo que no vemos en sus vidas es el esfuerzo, los miedos, las inseguridades y los momentos en los que ellos también se sintieron insuficientes.
Detrás de cada logro, hay una historia que no conocemos. Detrás de cada foto perfecta en redes, hay dudas y crisis existenciales. No podemos medir nuestro progreso con la vara de alguien más porque nuestras circunstancias, experiencias y metas son completamente diferentes.
Entonces, ¿qué hacemos?
Primero, respira. No tienes que tener todo resuelto hoy. Tu valor no se mide por lo que logras en comparación con los demás. Aquí algunas cosas que pueden ayudarte:
Filtra lo que consumes: Si cada vez que entras a Instagram terminas sintiéndote mal, es hora de hacer una limpieza de cuentas. Sigue a personas que te inspiren, no que te hagan sentir menos.
Redefine tu éxito: ¿Qué significa el éxito para ti? No para tu familia, ni para la sociedad, ni para TikTok. Para ti. Tal vez el éxito sea tener tiempo libre para ti misma, disfrutar lo que haces, encontrar paz mental o simplemente sobrevivir a esta etapa sin volverte loca.
Recuerda que el progreso no siempre es visible: No todo se trata de grandes logros. Aprender a poner límites, decirte cosas bonitas a ti misma o simplemente intentarlo de nuevo cada día también cuenta.
Habla sobre esto: El síndrome del impostor pierde poder cuando lo sacamos de nuestra cabeza y lo compartimos con otras personas. A veces, solo necesitamos escuchar a alguien decir “yo también me siento así” para darnos cuenta de que no estamos solas.
Al final del día...
Tus 20’s no tienen que ser una carrera. Eres más que tu trabajo, tus logros y tu lista de pendientes. No eres un fraude por no tener la vida resuelta. Estás creciendo, aprendiendo y encontrando tu propio camino, incluso si a veces sientes que estás perdida.
Y si hoy solo lograste levantarte y seguir adelante, eso también es suficiente.



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