Chivas y Pumas… ¿aún son grandes?
- Carlo Clavellina
- 5 mar 2025
- 2 Min. de lectura
En el punto.
Por Carlo Clavellina
Las cosas cambian, el mundo tiene esta tendencia de seguir siempre su camino ininterrumpido en el cosmos, girando alrededor de la enorme estrella que marca nuestros días, y vuelta tras vuelta el tiempo sigue su curso y se lleva consigo el pasado, incluso en el futbol. Antes era común ver unos cuantos cigarrillos encendidos en la cancha y hoy es impensable, en el pasado gritarle “puto” al portero no conllevaba nada más que un chiste y, alguna vez, Chivas y Pumas dieron miedo.
En los últimos años se ha cuestionado si la universidad y los rojiblancos pueden seguir siendo considerados como “grandes” en nuestra liga. Razones y argumentos hay para ambas partes: los que afirman que sí, y los que sugieren que las cosas han cambiado.
Los que los defienden, no se cansan de decir la misma cantaleta: no puedes borrar la historia. Es verdad, pero también deben de pensar que todo lo que ocurre ahora, algún día será historia, la década de los tigres será recordada como las de América o Cruz Azul, las hazañas de Pachuca en el ámbito internacional y mucho grandes etcéteras. Además, parte de la historia de un club de futbol es su constancia, pero desde que se inventaron los torneos cortos en nuestro futbol, Chivas solamente ha obtenido tres campeonatos, y Pumas, lleva trece años sin levantar una sola copa.
Son equipos de grandes convocatorias, nadie se los puede negar, pero día a día menos niños sueñan en jugar con sus camisetas, quien sabe cómo serán las cosas en el futuro. ¿Cantera? ¿hace cuánto tiempo que un jugador hecho en Pumas la rompe tanto en la liga? ¿y en Europa? ¿tradición? Si ya han contratado un estadounidense y los mismos técnicos y aficionados de Chivas consideran que jugar con mexicanos es una desventaja.
En las directivas deben de preguntarse seriamente cómo regresar a los viejos tiempos, a volver a infundir respeto en la liga y en el continente, sin embargo, en un equipo tienen a un hombre que lo último que quería era estar ahí, hasta que su padre falleció y, en el otro, una lucha de intereses entre los miembros del patronato para hacerse con el control del equipo, dejando al aficionado a la deriva, soñando con campeonar, viendo a sus acérrimos rivales convertirse en bi y tricampeones del futbol mexicano.



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