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“A Working Man”: Cuando las Buenas Intenciones No Alcanzan

  • Foto del escritor: Diego "Turbina" Martínez Aguilar
    Diego "Turbina" Martínez Aguilar
  • 31 mar 2025
  • 2 Min. de lectura

Corre Cinta

31 de marzo, 2025


A Working Man se presentó como una película seria, humana y cercana, con la intención de retratar la vida de los trabajadores comunes, esos que día a día luchan por salir adelante en un mundo cada vez más exigente. Sin embargo, a pesar de sus buenas intenciones y un tema con mucho potencial, la película no logró conectar con el público ni con la crítica, y terminó siendo uno de los fracasos más notorios del año.


La historia seguía a un obrero solitario a punto de jubilarse, que decide seguir yendo a trabajar a pesar de que ya no tiene empleo, simplemente porque no sabe qué hacer con su vida sin su rutina diaria. Es un planteamiento interesante, incluso conmovedor, pero que en pantalla se volvió lento, repetitivo y, en muchos tramos, vacío.


Uno de los principales problemas fue el ritmo. La película se tomó demasiado tiempo en mostrar acciones simples, dejando de lado el desarrollo profundo del personaje. El silencio y la soledad del protagonista, que en teoría debían transmitir emociones fuertes, terminaron pareciendo escenas eternas que no llevaban a ningún lado.


La actuación principal fue sólida, pero no pudo sostener una narrativa que se quedaba corta en conflictos, giros o crecimiento real. El mensaje sobre el valor del trabajo, la identidad personal y el paso del tiempo se diluyó en una dirección demasiado contenida, casi fría, que dejó al espectador con más preguntas que emociones.


En taquilla, la respuesta fue igual de tibia. El público no encontró razones para verla, y los pocos que lo hicieron salieron decepcionados. Las críticas no fueron crueles, pero sí claras: A Working Man tenía un corazón grande, pero no supo cómo hacerlo latir en pantalla.


Esta película es un ejemplo de cómo una buena idea no garantiza un buen resultado si no se logra transmitir con fuerza, ritmo y emoción. A veces, menos es más… pero solo si ese “menos” dice mucho. Y en este caso, no fue así.


Diego Alberto Martinez Aguilar

 
 
 

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