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¿Por qué coleccionamos miniaturas? La historia detrás del trinket

  • Janet Arteaga
  • 4 feb 2025
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 23 feb 2025

Etérea creativa 

¿Qué es lo que nos atrae hacia las miniaturas? ¿Es la precisión de sus detalles, la nostalgia que evocan o la emoción de la búsqueda? Las miniaturas han cautivado a generaciones, y en la actualidad coleccionar figuras como Sonny Angels, Labubus, Ternurines y otras piezas de bolsillo es mucho más que un pasatiempo: es un fenómeno cultural.


La magia de los trinkets 


Los trinkets (baratijas, miniaturas y figuras coleccionables) despiertan en nosotros la necesidad de proteger y cuidar lo que es pequeño. Así como sentimos ternura por los bebés o los cachorros, las miniaturas activan en nuestro cerebro una respuesta emocional inmediata. Nos hacen sentir responsables de ellas, lo que refuerza nuestro vínculo con cada pieza. Es la sensación de tener en nuestras manos un pequeño mundo, uno que podemos controlar y donde todo es posible.


Cápsulas del tiempo


Las miniaturas más que objetos son pequeños recuerdos. Nos transportan a la infancia, a cuando pasábamos horas creando historias con nuestras figuras y muñecos favoritos.


Para muchos coleccionistas adultos, estas piezas se vuelven una manera de recuperar la felicidad y la emoción que sentían de niños. Pero también pueden ser una forma de escapar del estrés cotidiano y de conectar con un mundo de fantasía donde todo es más simple y acogedor.


Estéticamente pequeño 


Los trinkets son pequeñas obras de arte. Su tamaño reducido nos obliga a observar cada detalle con detenimiento y creatividad en cada diseño.


Los Labubus, por ejemplo, tienen un estilo surrealista y expresivo, aunque individualmente no son tan adorables, en conjunto forman una colección digna de exhibirse en una galería. Los Sonny Angels, con su esencia angelical y temáticas variadas (frutas, animales), generan un deseo casi automático de coleccionarlos todos. Incluso quienes no son coleccionistas sienten la necesidad de tener al menos uno.


Más que un hobby


Existen foros, ferias, bazares y grupos en redes sociales donde los fanáticos comparten sus tesoros, intercambian figuras repetidas y organizan eventos para exhibir sus colecciones.


Pero lo más interesante es que estas comunidades no se limitan solo a la compra y venta, también se crean amistades. La pasión compartida por los trinkets une a las personas en un espacio donde todos entienden la emoción de encontrar esa figura especial.


El valor emocional de un trinket


Las miniaturas aparte de ser figuras lindas, son recuerdos, arte, juego y comunidad. Llevar contigo a tu ternurin o a cualquier otra figura puede simbolizar un apoyo emocional para atreverte a hacer cosas o sentirte acompañado en algunas ocasiones. En lo personal, mis ternurines me dan su compañía y mucho amor. Me acompañan en cualquier situación, van conmigo a clases, ellos se han vuelto parte importante de mi vida y me hacen sentir bien.


Les dejo una foto de mis ternurines ✨












-Janet Arteaga 

ig: @janetartsanch






 
 
 

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